Darío Benedetto volvió a vestir la camiseta de Boca de manera oficial: el 9, que juega en la Libertadores con la 18 (¿o con el 1+8?), mostró un gran nivel en el Defensores del Chaco, convidando dos asistencias -las de los dos primeros goles- y exhibiendo un rendimiento interesante. El goleador jugó exactamente 62 minutos, y fue reemplazado por Cardona. “Estaba charlado. Estoy muy contento, agradecido porque me dieron la posibilidad de volver a la titularidad”, planteó luego del 4-2.
Benedetto no jugaba con la camiseta de Boca desde el 19 de noviembre cuando, en pleno partido ante Racing, había sufrido la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Nueve meses después, Darío regresó con confianza. “Por suerte las lesiones quedaron atrás”, se enorgulleció, feliz por su partido. De hecho, hasta bromeó con la jugada del 1-0: “El gol me lo sacó Pavón, justo lo hablamos, ja”. Mirá el video.
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Benedetto también se refirió a otro titular que debió dejar atrás algunas lesiones. Fue el caso de Fernando Gago. “Con Fer necesitábamos esto. Me pone muy feliz por él”, le dedicó un mimo al volante central de Boca. ¿Cómo vio al equipo? “Tuvimos muchos errores en el primer tiempo en cuanto a los pases”, cerró.
viernes, 31 de agosto de 2018
Carlos Tevez terminó una semana caliente con un gol
La semana de ebullición terminó con Carlos Tevez en el campo de juego, convirtiendo y sonriendo. El clima incendiario después de verlo tomando mates en el palco de la cancha de Huracán y la incógnita por saber si viajaba o no hasta estas tierras marcaron el minuto a minuto de Boca.
Pese a que no es prioridad en su equipo ideal, Guillermo lo guardó para momentos como estos, especiales y puntuales; cumplió con lo que charlaron en la pretemporada entre las partes y le dio a Tevez una porción de tiempo en un partido en el que el equipo podía respaldarlo desde el resultado y el oxígeno; el Apache entró y no para jugar de nueve, pese a que terminó haciéndolo. Marcó. Llegó a 17 goles en 44 partidos en la Copa Libertadores (está a un tanto de empardar a Guillermo y el Chelo Delgado), a 6 gritos de Palermo y a 7 goles de Román, el máximo goleador en la Copa en la historia del club.
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“Por fin me tocó jugar y tener minutos para poder ayudar a mis compañeros. Es importante para mí sumar minutos, ganar ritmo y que me sienta bien, que lo estoy logrando porque cada vez me siento mejor. Tengo que entrar rápido en el partido cuando puedo estar y es lo que intenté hacer”, reflejó Carlitos, quien tuvo la chance de estar en el banco por la fiebre y la incertidumbre que tuvo su amigo Ramón Ábila.
En su análisis, el Apache destacó: “Nos costó y lo sufrimos los primeros 15 minutos, pero mejoramos, tenemos calidad arriba para llegar dos veces y hacer dos goles; después quedó demostrado el buen recambio que tiene el plantel en la segunda etapa…”.
¿Y lo que se viene? “Cruzeiro va a ser un rival muy duro, como lo son los equipos de Brasil en el último tiempo, porque meten y no regalan nada. Tenemos que volver a ser el equipo que logró ser bicampeón, a tener el nivel que nos identifica porque los resultados van a venir solos”. Cada vez que le tocó hablar, Tevez asumió un compromiso con tirar hacia adelante. “El día que sienta que le hago mal a Boca voy a dar un paso al costado”, contó antes de subirse al avión sin saber si iba a estar sentado en el banco. Y así terminó su travesía por Paraguay.
“Lo que se habla afuera de la cancha no importa, lo que importa es lo que se hace adentro de la cancha. Eso es lo que importa para el grupo y para la confianza de todos. En Boca venden más los problemas que otra cosa, ya lo tengo claro. Lo importante es el grupo, pero el gol me da mucha confianza en lo personal. Nos prometimos nosotros que lo bien que nos llevamos fuera hay que demostrarlo también adentro de la cancha”. Entre abrazos, Carlitos terminó feliz.
Pese a que no es prioridad en su equipo ideal, Guillermo lo guardó para momentos como estos, especiales y puntuales; cumplió con lo que charlaron en la pretemporada entre las partes y le dio a Tevez una porción de tiempo en un partido en el que el equipo podía respaldarlo desde el resultado y el oxígeno; el Apache entró y no para jugar de nueve, pese a que terminó haciéndolo. Marcó. Llegó a 17 goles en 44 partidos en la Copa Libertadores (está a un tanto de empardar a Guillermo y el Chelo Delgado), a 6 gritos de Palermo y a 7 goles de Román, el máximo goleador en la Copa en la historia del club.
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“Por fin me tocó jugar y tener minutos para poder ayudar a mis compañeros. Es importante para mí sumar minutos, ganar ritmo y que me sienta bien, que lo estoy logrando porque cada vez me siento mejor. Tengo que entrar rápido en el partido cuando puedo estar y es lo que intenté hacer”, reflejó Carlitos, quien tuvo la chance de estar en el banco por la fiebre y la incertidumbre que tuvo su amigo Ramón Ábila.
En su análisis, el Apache destacó: “Nos costó y lo sufrimos los primeros 15 minutos, pero mejoramos, tenemos calidad arriba para llegar dos veces y hacer dos goles; después quedó demostrado el buen recambio que tiene el plantel en la segunda etapa…”.
¿Y lo que se viene? “Cruzeiro va a ser un rival muy duro, como lo son los equipos de Brasil en el último tiempo, porque meten y no regalan nada. Tenemos que volver a ser el equipo que logró ser bicampeón, a tener el nivel que nos identifica porque los resultados van a venir solos”. Cada vez que le tocó hablar, Tevez asumió un compromiso con tirar hacia adelante. “El día que sienta que le hago mal a Boca voy a dar un paso al costado”, contó antes de subirse al avión sin saber si iba a estar sentado en el banco. Y así terminó su travesía por Paraguay.
“Lo que se habla afuera de la cancha no importa, lo que importa es lo que se hace adentro de la cancha. Eso es lo que importa para el grupo y para la confianza de todos. En Boca venden más los problemas que otra cosa, ya lo tengo claro. Lo importante es el grupo, pero el gol me da mucha confianza en lo personal. Nos prometimos nosotros que lo bien que nos llevamos fuera hay que demostrarlo también adentro de la cancha”. Entre abrazos, Carlitos terminó feliz.
Boca Juniors golea y clasifica a cuartos de final
Boca Juniors selló ayer en Asunción una plácida clasificación a los cuartos de final de la Libertadores, en la que se medirá con Cruzeiro, al vapulear por 2-4 a Libertad, que en el encuentro de ida, jugado en Buenos Aires, cayó sin objeciones por 2-0.
Boca Juniors y Cruzeiro chocarán de nuevo en una instancia de eliminación directa de la Libertadores después de 10 años. En 2008, el equipo xeneize eliminó a los de Belo Horizonte en octavos de final.
El partido de ida se jugará en la Bombonera y la serie cerrará en el Mineirao.
El doblete de Oscar Cardozo resultó ayer insuficiente en el estadio Defensores del Chaco para equilibrar la desventaja que el Gumarelo arrastraba desde la ida.
Cardozo sorprendió a los 11 minutos pero los visitantes se recuperaron rápido. Primero a través de Cristian Pavón con un tanto en el 19.
La formación paraguaya no se había recuperado del empate cuando Boca inclinó la balanza con un gol de Mauro Zárate en el 22.
Antes del final del primer tiempo, en el 39, Cardozo igualó a través de un penal.
La victoria de Boca estaba en el banquillo pues Carlos Tevez, que entró en el 56 en lugar de Zárate, amplió en el 75 y Edwin Cardona anotó el cuarto a los 63'.
Boca Juniors y Cruzeiro chocarán de nuevo en una instancia de eliminación directa de la Libertadores después de 10 años. En 2008, el equipo xeneize eliminó a los de Belo Horizonte en octavos de final.
El partido de ida se jugará en la Bombonera y la serie cerrará en el Mineirao.
El doblete de Oscar Cardozo resultó ayer insuficiente en el estadio Defensores del Chaco para equilibrar la desventaja que el Gumarelo arrastraba desde la ida.
Cardozo sorprendió a los 11 minutos pero los visitantes se recuperaron rápido. Primero a través de Cristian Pavón con un tanto en el 19.
La formación paraguaya no se había recuperado del empate cuando Boca inclinó la balanza con un gol de Mauro Zárate en el 22.
Antes del final del primer tiempo, en el 39, Cardozo igualó a través de un penal.
La victoria de Boca estaba en el banquillo pues Carlos Tevez, que entró en el 56 en lugar de Zárate, amplió en el 75 y Edwin Cardona anotó el cuarto a los 63'.
jueves, 30 de agosto de 2018
Boca Juniors que no está en su mejor forma visita a Libertad
Tras la victoria por 2-0 en el partido de ida, pero con un bajón de juego que no pasó desapercibido a los paraguayos, Boca se enfrenta hoy a un Libertad confiado tras su resurrección en el torneo local, en la revancha de octavos de la Libertadores.
Guillermo Barros Schelotto paró en la práctica de la mañana un posible 11 para buscar la clasificación a cuartos de final.
En la alineación inicial hubo sorpresas ya que se pudo ver a Dario Benedetto y Fernando Gago. Si no hay cambios, el 11 estaría conformado por: Andrada, Jara, Goltz, Magallán, Mas, Perez, Barrios, Gago, Pavón, Zárate y Benedetto.
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El elenco de la Ribera buscará el pase a cuartos para seguir soñando con la conquista más preciada, la de la Copa Libertadores.
El Gumarelo afronta el encuentro pleno de moral al colocarse en tercer lugar en el Clausura, tras un pésimo comienzo en el que tocó el fondo de la clasificación.
Son tres los triunfos consecutivos que ha obtenido Libertad en ese torneo, el último esta fin de semana a domicilio contra Sol de América (0-2).
Referentes del club asunceno como el volante Cristian Riveros o el arquero Rodriguez Muñoz destacaron que el equipo vive un momento muy diferente a cuando cayeron ante Boca en La Bombonera.
Riveros advirtió además a los periodistas que ese resultado es “remontable”, si bien destacó la dificultad de la misión y la envergadura del rival, que siguió un proceso inverso al de Libertad en su respectivo torneo local.
El equipo ‘xeneize’ está en mitad de la tabla y sus tres últimos envites concluyeron con un empate, dos derrotas y ningún gol a favor.
Entre la veintena de sus representantes que viajaron a Asunción destacan algunos jugadores que estaban en duda como el delantero Wanchope Ávila o Carlos Tévez.
Gustavo Barros Schelotto se sentaría en el banco argentino tras la suspensión de un partido impuesta por la Conmebol a su hermano mellizo Guillermo Barros Schelotto, por haber ingresado tarde en el terreno de juego. El club ya apeló a esa sentencia.
Alineaciones probables:
Libertad: Rodrigo Muñoz; Paulo Da Silva, Salustiano Candia, Luis Cardozo, Antolín Alcaraz; Ángel Lucena, Cristian Riveros, Antonio Bareiro, Matías Espinoza; Oscar Cardozo e Iván Franco.
Entrenador: Eduardo Villalba.
Boca Juniors: Esteban Andrada; Leonardo Jara, Paolo Goltz, Lisandro Magallán, Emmanuel Mas; Pablo Pérez, Wilmar Barrios; Cristian Pavón, Nahitán Nández, Edwin Cardona; y Carlos Tevez. Entrenador: Gustavo Barros Schelotto.
Árbitro: Wilmar Roldán (COL). Estadio: Defensores del Chaco Hora: 18.30 hora de Bolivia.
Guillermo Barros Schelotto paró en la práctica de la mañana un posible 11 para buscar la clasificación a cuartos de final.
En la alineación inicial hubo sorpresas ya que se pudo ver a Dario Benedetto y Fernando Gago. Si no hay cambios, el 11 estaría conformado por: Andrada, Jara, Goltz, Magallán, Mas, Perez, Barrios, Gago, Pavón, Zárate y Benedetto.
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El elenco de la Ribera buscará el pase a cuartos para seguir soñando con la conquista más preciada, la de la Copa Libertadores.
El Gumarelo afronta el encuentro pleno de moral al colocarse en tercer lugar en el Clausura, tras un pésimo comienzo en el que tocó el fondo de la clasificación.
Son tres los triunfos consecutivos que ha obtenido Libertad en ese torneo, el último esta fin de semana a domicilio contra Sol de América (0-2).
Referentes del club asunceno como el volante Cristian Riveros o el arquero Rodriguez Muñoz destacaron que el equipo vive un momento muy diferente a cuando cayeron ante Boca en La Bombonera.
Riveros advirtió además a los periodistas que ese resultado es “remontable”, si bien destacó la dificultad de la misión y la envergadura del rival, que siguió un proceso inverso al de Libertad en su respectivo torneo local.
El equipo ‘xeneize’ está en mitad de la tabla y sus tres últimos envites concluyeron con un empate, dos derrotas y ningún gol a favor.
Entre la veintena de sus representantes que viajaron a Asunción destacan algunos jugadores que estaban en duda como el delantero Wanchope Ávila o Carlos Tévez.
Gustavo Barros Schelotto se sentaría en el banco argentino tras la suspensión de un partido impuesta por la Conmebol a su hermano mellizo Guillermo Barros Schelotto, por haber ingresado tarde en el terreno de juego. El club ya apeló a esa sentencia.
Alineaciones probables:
Libertad: Rodrigo Muñoz; Paulo Da Silva, Salustiano Candia, Luis Cardozo, Antolín Alcaraz; Ángel Lucena, Cristian Riveros, Antonio Bareiro, Matías Espinoza; Oscar Cardozo e Iván Franco.
Entrenador: Eduardo Villalba.
Boca Juniors: Esteban Andrada; Leonardo Jara, Paolo Goltz, Lisandro Magallán, Emmanuel Mas; Pablo Pérez, Wilmar Barrios; Cristian Pavón, Nahitán Nández, Edwin Cardona; y Carlos Tevez. Entrenador: Gustavo Barros Schelotto.
Árbitro: Wilmar Roldán (COL). Estadio: Defensores del Chaco Hora: 18.30 hora de Bolivia.
River Plate golea 3-0 a Racing
River Plate goleó ayer por 3-0 a Racing Club para ganar la serie argentina de octavos de final de la Copa Libertadores y citarse con Independiente en la fase de cuartos.
Con goles de Lucas Pratto, Exequiel Palacios y el colombiano Rafael Santos Borré, el equipo que conduce Marcelo Gallardo se impuso con autoridad para definir una serie que había registrado un empate sin goles en el partido de ida disputado en el Cilindro de Avellaneda.
De esta manera, entre River Plate e Independiente, que viene de eliminar a Santos en una polémica serie, se definirá un semifinalista argentino en esta edición de la Copa Libertadores.
El partido fue perfecto para River, a los 11 minutos el delantero Lucas Pratto recibió un centro atrás de Montiel y con una furibunda definición dejó estéril la reacción del portero chileno Gabriel Arias para marcar el primer tanto.
A los 27 minutos llegó el segundo gol de River tras un contragolpe que terminó con un remate sin intención de Neri Cardozo hacia atrás que habilitó al juvenil Exequiel Palacios, que definió con gran categoría al enviar un remate cruzado.
En el segundo tiempo, el entrenador Eduardo Coudet intentó cambiar el accionar de Racing con los ingresos Guillermo Pol Fernández y Maximiliano Cuadra, pero River supo dominar los tiempos del partido y asegurarse de la victoria tras el tercer gol del colombiano Rafael Santos Borré (80').
Con goles de Lucas Pratto, Exequiel Palacios y el colombiano Rafael Santos Borré, el equipo que conduce Marcelo Gallardo se impuso con autoridad para definir una serie que había registrado un empate sin goles en el partido de ida disputado en el Cilindro de Avellaneda.
De esta manera, entre River Plate e Independiente, que viene de eliminar a Santos en una polémica serie, se definirá un semifinalista argentino en esta edición de la Copa Libertadores.
El partido fue perfecto para River, a los 11 minutos el delantero Lucas Pratto recibió un centro atrás de Montiel y con una furibunda definición dejó estéril la reacción del portero chileno Gabriel Arias para marcar el primer tanto.
A los 27 minutos llegó el segundo gol de River tras un contragolpe que terminó con un remate sin intención de Neri Cardozo hacia atrás que habilitó al juvenil Exequiel Palacios, que definió con gran categoría al enviar un remate cruzado.
En el segundo tiempo, el entrenador Eduardo Coudet intentó cambiar el accionar de Racing con los ingresos Guillermo Pol Fernández y Maximiliano Cuadra, pero River supo dominar los tiempos del partido y asegurarse de la victoria tras el tercer gol del colombiano Rafael Santos Borré (80').
lunes, 27 de agosto de 2018
Boca empató contra Huracán y quedó a cinco puntos del líder
Hace poco más de tres meses, Huracán y Boca armaron un 3-3 que fue uno de los mejores partidos de la Superliga . Se volvieron a encontrar y en casi todos los 90 minutos no fueron capaces de dar más de tres pases seguidos. De lo vibrante a lo soporífero. El estado del campo, algo mejorado respecto del deplorable aspecto de hace dos semanas contra River, tampoco ayudada mucho, como en aquel mediodía de mayo. Los que estuvieron desmejorados y desfigurados fueron los dos equipos. Ni Boca le hizo honor al bicampeón ni Huracán es tan confiable como la versión que consiguió la clasificación a la Copa Libertadores.
Muchos cambios hizo Boca, que estableció su prioridad en el desquite del jueves ante Libertad por la Copa Libertadores. Una buena oportunidad para examinar la profundidad de su amplio plantel, de una variedad de la que no dispone la mayor parte de sus competidores. Una formación alternativa en la que no tuvo lugar Carlos Tevez , pasajero en el ómnibus que trajo a los jugadores a Parque de los Patricios, cada vez más espectador externo que delantero activo.
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Como si siguiera aturdido por la derrota ante Estudiantes, Boca empezó demasiado pasivo, desinteresado por la pelota y por tomar la iniciativa. Parado para un contraataque que no armaba nunca. En menos de 10 minutos, Barrios ya le había cometido dos faltas a su compatriota y debutante Roa, un media-punta que insinuó y se fue apagando. Como todo era muy tosco, Roa después le devolvió las infracciones a Barrios.
Boca salía con pelotazos sin destino. La peor manera de aprovechar a Zárate, que necesita la pelota al pie. Tampoco se la acercaban los extremos Villa y Pavón, poco participativos. Boca despreciaba el juego asociado. Apenas se contabilizó una asociación por la banda entre Olaza y Pavón. Del otro lado, poco y nada se podía esperar de Buffarini, en muy bajo nivel, mal con la pelota y descolocado. Solo en un instante cerca del final, con un remate de media distancia que no logró controlar Díaz, hizo recordar al turbo que era en San Lorenzo.
Volvió Gago , que se pasó un buen rato viendo cómo la pelota le pasaba por arriba. Cuando le empezaron a hacer caso a sus constantes reclamos de que se la dieran a él, Boca organizó tres o cuatro avances decentes, nada del otro mundo, todo muy tibio.
Huracán se mostraba más voluntarioso y ordenado, pero sin picante. Aun cuando fue amonestado tempranamente por un foul a Chávez, el pibe y debutante Balerdi mostró recursos y fortaleza para armar una zaga con Magallán que repelió varios ataques locales.
En un partido tan cerrado, no extrañó que escasearan las situaciones de gol, y que la primera fuera recién en el segundo tiempo, con la pelota detenida: Mancinelli, libre de marcas, cabeceó desviado un córner.
Con la entrada de Wanchope Ábila -recibió constantes muestras de cariño de los hinchas de Huracán-, Zárate tenía más libertad para buscar espacios, pero duró poco, enseguida ingresó Cardona.
Por la lesión de Walter Pérez, un lateral que Alfaro reconvierte en volante por la izquierda, la inclusión de Garro, más vertical, le dio al Globo un atisbo de profundidad, que, como casi todo en los 90 minutos, se diluyó irremediablemente. Huracán siente mucha nostalgia por las zancadas profundas que Pussetto se llevó a Udinese.
Boca seguía sin juntarse en ataque, hizo todo muy desperdigado y discontinuo. A Pavón no se lo nota en plan de ratificar los méritos que lo llevaron al Mundial de Rusia. Sigue en el pozo de las últimas semanas, poco comprometido con el juego.
Tres fechas y Boca y Huracán hicieron un solo gol. Pavón, gracias a un rebote en un futbolista de Talleres. El Globo, de penal en Mar del Plata.
Muchos cambios hizo Boca, que estableció su prioridad en el desquite del jueves ante Libertad por la Copa Libertadores. Una buena oportunidad para examinar la profundidad de su amplio plantel, de una variedad de la que no dispone la mayor parte de sus competidores. Una formación alternativa en la que no tuvo lugar Carlos Tevez , pasajero en el ómnibus que trajo a los jugadores a Parque de los Patricios, cada vez más espectador externo que delantero activo.
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Como si siguiera aturdido por la derrota ante Estudiantes, Boca empezó demasiado pasivo, desinteresado por la pelota y por tomar la iniciativa. Parado para un contraataque que no armaba nunca. En menos de 10 minutos, Barrios ya le había cometido dos faltas a su compatriota y debutante Roa, un media-punta que insinuó y se fue apagando. Como todo era muy tosco, Roa después le devolvió las infracciones a Barrios.
Boca salía con pelotazos sin destino. La peor manera de aprovechar a Zárate, que necesita la pelota al pie. Tampoco se la acercaban los extremos Villa y Pavón, poco participativos. Boca despreciaba el juego asociado. Apenas se contabilizó una asociación por la banda entre Olaza y Pavón. Del otro lado, poco y nada se podía esperar de Buffarini, en muy bajo nivel, mal con la pelota y descolocado. Solo en un instante cerca del final, con un remate de media distancia que no logró controlar Díaz, hizo recordar al turbo que era en San Lorenzo.
Volvió Gago , que se pasó un buen rato viendo cómo la pelota le pasaba por arriba. Cuando le empezaron a hacer caso a sus constantes reclamos de que se la dieran a él, Boca organizó tres o cuatro avances decentes, nada del otro mundo, todo muy tibio.
Huracán se mostraba más voluntarioso y ordenado, pero sin picante. Aun cuando fue amonestado tempranamente por un foul a Chávez, el pibe y debutante Balerdi mostró recursos y fortaleza para armar una zaga con Magallán que repelió varios ataques locales.
En un partido tan cerrado, no extrañó que escasearan las situaciones de gol, y que la primera fuera recién en el segundo tiempo, con la pelota detenida: Mancinelli, libre de marcas, cabeceó desviado un córner.
Con la entrada de Wanchope Ábila -recibió constantes muestras de cariño de los hinchas de Huracán-, Zárate tenía más libertad para buscar espacios, pero duró poco, enseguida ingresó Cardona.
Por la lesión de Walter Pérez, un lateral que Alfaro reconvierte en volante por la izquierda, la inclusión de Garro, más vertical, le dio al Globo un atisbo de profundidad, que, como casi todo en los 90 minutos, se diluyó irremediablemente. Huracán siente mucha nostalgia por las zancadas profundas que Pussetto se llevó a Udinese.
Boca seguía sin juntarse en ataque, hizo todo muy desperdigado y discontinuo. A Pavón no se lo nota en plan de ratificar los méritos que lo llevaron al Mundial de Rusia. Sigue en el pozo de las últimas semanas, poco comprometido con el juego.
Tres fechas y Boca y Huracán hicieron un solo gol. Pavón, gracias a un rebote en un futbolista de Talleres. El Globo, de penal en Mar del Plata.
viernes, 24 de agosto de 2018
El “caso Zuculini” es otro eslabón en una Copa Libertadores caótica
Pese a que debía dos fechas de suspensión de su paso por Racing en 2013, Bruno Zuculini jugó siete partidos de la actual Copa Libertadores con la camiseta de River. El último, el 0-0 con Racing de la ida de octavos de final. Nadie dijo nada. Ningún equipo rival reclamó por alineación indebida en el plazo reglamentario (hasta 24 horas después de terminado el partido). Más: cuando River le consultó a la Conmebol si alguno de sus jugadores debía alguna fecha de suspensión -preguntó por Armani, Ignacio Fernández, Pratto, Quintero y Zuculini-, desde Asunción (sede de la Conmebol) respondieron que solo Nacho Fernández tenía pendiente un partido, como figura en la imagen de la tapa del suplemento, con la carta fechada el 12 de febrero de 2018.
De todas maneras, la Conmebol le recordó a River en su misiva lo que dice el artículo 11.8 del reglamento disciplinario: los datos que brinda la Unidad Disciplinaria son solo “a efectos informativos”. Los responsables por los futbolistas que entran a la cancha son, en definitiva, los clubes y las asociaciones nacionales (River y la AFA, en este caso).
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La sanción a Zuculini data de 2013 y fue por cuatro partidos. ¿Por qué salta ahora? Porque en enero de 2016, cuando la Conmebol decidió otorgar una “medida de gracia” a todos los futbolistas que tuvieran castigos disciplinarios pendientes, el jugador argentino todavía las debía -emigró a Manchester City a mediados de 2014-. En ese momento, y gracias a la decisión de Conmebol, Zuculini pasó a tener que purgar dos partidos. Jugó en Inglaterra, Grecia, España e Italia. Recién regresó a comienzos de este año. La sanción se mantenía.
En rigor, la de Zuculini es una historia parecida a la de Carlos Sánchez (Santos) o a la de Jonathan Requena (Deportes Temuco). Además de la carta enviada a Asunción, River chequeó en el sistema Comet que todo estuviera en orden con respecto a su futbolista. La ficha del exRacing no muestra ningún castigo pendiente. Igual que con Carlos Sánchez, el sistema informático lo habilitaba para actuar. Y por eso jugó sin problemas. Hasta ahora.
En casos como este (alineación indebida) el reglamento es claro: impone un plazo de 24 horas posteriores a la finalización del partido y habilita a la Conmebol para actuar de oficio (“en casos en los que el jugador haya incumplido una sanción reglamentaria, decisión u orden de los órganos judiciales”). En Luque, en las oficinas de la Conmebol, se enteraron del caso Zuculini bien entrada la tarde. Del tema se ocupó Mariano Zavala, exgerente de licencias y máxima autoridad de la Unidad Disciplinaria. Hasta última hora de ayer, la confederación continental no había decidido qué hacer con el caso Zuculini. Ni el propio Zavala ni el presidente de la entidad, Alejandro Domínguez, respondió a las consultas.
En Paraguay saben que cualquier determinación que tomen acarreará polémica. Si actúan de oficio en el caso de River, los rivales del equipo millonario en la etapa de grupos (Emelec, Santa Fe y Flamengo) tendrán derecho a patalear. “¿Por qué ahora y no antes?”, podrán esgrimir. El resultado deportivo de la etapa de grupos no se modificará, pero queda por saber qué pasará con la llave entre River y Racing (empataron 0-0 en el Cilindro y definen el miércoles próximo en el Monumental). A esta altura, y por más de que a River le hayan confirmado que Zuculini está habilitado, ¿qué hará Gallardo con su volante central? ¿Se arriesgará a que Racing proteste el resultado ante una eventual inclusión del exRacing? La Academia, por lo pronto, ya decidió que le enviará la Conmebol su reclamo por inclusión indebida en el partido de ida. En Avellaneda saben que la solicitud está fuera de plazo, “pero sirve para meter presión”. La pelota está del lado de la Conmebol.
En Paraguay deberían decidir rápido si actuarán de oficio o dejarán todo como está. Están en juego dos intangibles: la credibilidad y la seriedad del activo más potente y valioso del fútbol sudamericano. En el medio, tres fallas seguidas de un sistema que demostró en 15 días que no es infalible y que debe ser revisado: El Comet. Esa herramienta que presentó Juan Ángel Napout -hoy preso en Nueva York a la espera de su condena por su actuación en el FIFAgate- en 2014 y que en los últimos días terminó siendo la puerta para que San Lorenzo gane su serie de Copa Sudamericana pese a perderla en la cancha. O que Independiente reclame por la suya por la alineación indebida de Sánchez.
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